Honduras 2011
Primeros salvadoreños en la cumbre del Pico Bonito, 2480msnm, La Ceiba, Honduras.
Del 9 de mayo al 15 de mayo del 2011.
Día 1: El viaje.
El día lunes 9 de mayo, me levante a las 6:00 am luego de haberme desvelado para preparar la mochila, y llenar el baúl del Pitufo (nombre de mi carro) de lo que no podía olvidar para nuestra expedición al Pico Bonito; ese día no desayune, pero use el tiempo para rasurarme y bañarme, terminar de meter todo en la mochila, y averiguar que lo esencial estaba en su lugar: Además de lo que normalmente llevo para cualquier montana con campamento, tienda de campaña, aislante, estufa, utensilios para cocina, lámpara, botequín, bolsa de dormir, esta vez le agregue la hamaca, un toldo para cubrirse en caso de lluvia, el arnés de escalada, varias cintas exprés y empotradores, una cuerda de 60 mts y las polainas anti serpiente. Ya listo y lleno el baúl de todos mis calaches, paso a la gasolinera a fulear el Pitufo, y a las 7 am preciso estoy ya en camino para San Ignacio. Cuando llego allá son las 8:30 am y mi compañero de expedición Nono (Arnoldo Díaz) está listo y me está esperando. Metemos su mochila en el asiento de atrás y le pregunto por su Ipod; lo va a buscar mientras voy yo a comprar unas baterías AA para los parlantes especial Ipod que llevo yo y algo para desayunar en el camino. Ya listo tomamos el camino para El Poy, frontera El Salvador – Honduras. El resto del viaje transcure sin problema, y hasta sin la molestas paradas de la policía hondureña, y al filo de las canciones del Ipod pasamos Santa Rosa de Copan, La Entrada, San Pedro Sula, Tela y antes de las 16:30 llegamos a La Ceiba. Nos paramos en San Pedro en un Mall para almorzar y comprar un cable de Ipod para carro ya que el Nono andaba el Ipod descargado. La bifurcación para la casa del guía Danilo es unos cincuenta metros antes el Puente Bonito, ósea el puente justo antes la entrada de la Fuerza Aérea, a la derecha, un poquito antes de un reten de la policía hondureña donde del otro lado de la calle se puede leer sobre un kiosco “La posta”; pues llegando para La Ceiba, entre dos pancartas se ubica la entrada de tierra principal a un piñal, la cual se sigue hasta pasarse la procesadora, y casi al final, a mano izquierda se ubica un tanque de agua en altura, allí cruza un a la izquierda y luego sigue un cerco de madera blanca, luego de alambre hasta la entrada a la casa (2da casa) de Reinaldo, suegro de Danilo (Vásquez, creo yo), ya que ese último perdió su trabajo y por consecuencia la casa donde vivía cuando lo conocí. Bueno allí nos parqueamos y dejamos el carro y la tienda montada durante los cinco días que duraran nuestra expedición. Para más información el tel. de Danilo es (504) 97963172. Después de una rápida charla e instalación, salimos de nuevo para ir a comprar la comida que usaremos durante la expedición, y para poder pagar con tarjeta, fuimos al Mall de La Ceiba, situado sobre la carretera principal y allí al Mega. Compramos para cinco días completos, para tres personas, y las compras contemplaron: Huevos, carne, espagueti, chaomein, salsa de tomate, cebolla, chile verde, sazón completo, salchichón, salchicha, refresco en polvo, sopas, maní, galletas, atún y mallonesa. De regreso a la casa de Reinaldo, cenamos Nono y yo, preparamos las mochilas dejando de lado algunas cosas por el exceso de peso, como la tienda de campaña y las polainas anti serpientes, y nos dormimos, yo en la tienda y Nono en su hamaca.
Día 2: Primer día de rio.
Esta vez empieza la aventura de verdad, a las 7 am ya estamos caminando primero a través de propiedades por unos 5 minutos hasta encontrarnos con la calle que no llevara hasta la orilla derecha del rio Bonito a lo cual llegamos en unos 15 minutos. De allí como el camino de arriba se corto por la caída de árboles, agarramos una vereda que nos lleva hasta unos tubos desechos a la orilla del rio, y seguimos por este. La primera hora de rio, son piedras medianas y saltando de una en otra avanzamos bastante rápidamente y sin necesidad de cambiarnos mucho de una orilla a la otra. El calor es casi insoportable y el sudor nos empapa la ropa. Cada vez que nos paramos a la orilla de una posa suficientemente grande para bañarse, aprovecho y me baño, y lavo mi camiseta del sudor. No cargamos agua, y cada vez que nos da sed, llenamos agua del rio y nos la tomamos. Las horas pasan y los pasos der rio se hacen cada vez más duros, y las piedras que hay que pasar más difíciles y más altas. Yo me quite los calcetines desde el principio y cada vez que hay que cruzar el rio y que los saltos se hacen complicados por el peso de la mochila, no dudo en meterme al agua, e igual el Nono. Las cruzadas son cada vez más frecuentes, y no hay manera de quedarse solo a un lado del rio. Al medio día almorzamos atún y pan a la orilla de un posa maravillosa, donde todo aprovechamos para lavar el sudor acumulado en la ropa, pero solo yo me refresco completamente bañándome al medio de los peses del rio. Seguimos el camino, o más bien las piedras rio arriba, y a las 16:30 ya cansado, y más adelantado en el rio que las dos veces anteriores que había ido, avisamos una cueva en la parte superior (unos cinco metros más arriba del rio) izquierda de rio, a la orilla de otra de esas posas maravillosas que contiene el rio Bonito, donde decidimos quedarnos para esta noche. Instalamos mi aislante y mi toldo como piso, y más abajo empezamos a recolectar madera seca para preparar la fogata. El rio está lleno de madera seca, por la época, y rápidamente tenemos la fogata encendida y una buena reserva de madera para la noche! También cocinamos la cena, chaomein con salchicha, cebolla y chile verde, café y galletas para postre! Mientras estamos comiendo, nos avisa Danilo que el rio está creciendo, por lo cual movemos todas las cosas de la cocina más arriba y apenas terminamos que ya el rio se llevo nuestra fogata con su crecida, y eso que acá donde estamos no está lloviendo pero seguramente más arriba si! Bueno solo nos dio tiempo para salvar un brazo de nuestra fogata con lo cual encendimos de nuevo una fogata más arriba justo a la entrada de donde vamos a dormir. Ya es de noche, y cansado por la cargada, el estomago lleno y satisfecho, me voy a acostar y no tardo en dormirme.
Día 2: segundo día de rio, el más difícil y técnico.
Cuesta deshacerse de los dolores musculares del primer día de carga y caminata, pero un buen desayuno constituido de huevos con salchicha, frijoles y café, servido con tortilla de harina caliente, y un baño refrescante en la posa lo remedia. Además en entrenamiento de un grupo de monos araña que vinieron a desayunar en las alturas de los arboles de la borda opuesta del rio nos hace olvidar por un momento lo que nos espera hoy! Ya estamos en camino y rápidamente se complica adelantarnos en este dedal de roca; las piedras se hacen bloques enormes, y a cada curva del rio hay que ingeniársela para pasar de un lado a otro, a veces pasando por orificios pequeños entre rocas donde a duras penas pasa un hombre, y entonces nos toca pasarnos las mochilas por separadas, y cada una pesa sus buenos 15 kg si no mas, y a veces simplemente no hay paso por el rio y nos toca incursionarnos en la selva y abrir camino durante unos 50 metros sin nunca apartarnos mucho de la orilla para poder regresarnos al rio fácilmente, ya que es nuestra referencia hasta la entrada correcta al bosque. Las horas pasan, igual el almuerzo con atún y pan de nuevo, las bañadas, las escaladas, las cruzadas… Aun momento nos toca incursionar en el monte por la falta de paso en el rio, y llegamos a una primera cueva grande, llamado la “cueva del tigre” la cual sigue con una especie de circo de roca inatravesable que nos conduce a una segunda cueva; allí nos sorprende una tormenta fuerte y después de dejar esperar unos 15 minutos a ver si pasaba, nos regresamos mejor en la “cueva del tigre” lugar más grande y más protegido para esperar el fin de la lluvia, y incluso armamos una fogata y hacemos café. De allí sabemos que tenemos que darle vuelta a todas esas rocas y el único camino parece meterse más en la selva trepar, pero antes de tomar una decisión hacemos un reconocimiento sin mochilas para ver lo factible de nuestra teoría. Si dando una gran vuelta bosque adentro y por arriba, podemos superar la barrera de roca tanto del rio como de sus alrededor, y regresamos a buscar nuestras mochilas y pasar de nuevo el obstáculo. Luego de una media hora en el bosque, fuera del rio, regresamos de nuevo a este y como son ya las 17:00 y que el lugar de regreso se presta a un buen campamento decidimos quedarnos allí por hoy. Averiguaremos, pero mañana, que estamos a solo una cruzada del rio de la entrada correcta al bosque, la cual se encuentra en la rivera derecha del rio. Montamos una estructura de tienda a base de madera cortada, cordinos de escalada y otros materiales de escalada, encendemos una gran fogata, y nos preparamos a cenar y luego dormir. La cena se caracterizará con una peste de “palomia” y seguramente más de una termino en nuestra comida y luego en nuestro estomago, y aun la gran humazon provocada a propósito por nuestro fuego no alcanza disiparlas, y luego la noche se caracterizará por una infección de mosquitos que desconocerán el repelente de Nono y hasta el humo de la fogata. Bueno algunos no dormirán, y por mi parte solo dormiré la segunda parte de la noche después de enrollarme por completo en mi hamaca para protegerme de las picadas.
Día 3: Descubrimos la entrada y el “camino” para arriba.
Después del habitual desayuno, y desmontar el campamento, cruzamos el rio una vez mas sin problema ya que durante la noche había bajado de nuevo su caudal, y a unos 20 metros mas arriba descubrimos la entrada al “camino” para arriba que en realidad no existe sino que consiste en una quebrada de rio seca durante esta época del año. Nos paramos a llenar todos los recipientes de agua que teníamos, ósea para Nono y yo unos 4 litros cada uno, y nos tomamos toda el agua que podíamos aguantar. De allí empezamos a subir; el camino a seguir sigue la quebrada más chica a la izquierda durante 30 min. Hasta que se llegue más o menos a un nacimiento de agua (en realidad en la subida no lo vimos ya que se cruza antes), de lo cual se baja unos 10 metros y se cruza a la derecha hasta pasarse encima de una loma en la cual se sigue por arriba todo el filo sin perderlo (unas dos a tres horas mas). El paso se hace mediante una escalada por palos sobre unas rocas, y luego se busca el filo y por allí sigue subiendo uno hasta llegar al campamento 3 que se reconoce por ser el principio de una zona de pinos! Toda esta subida no tiene camino o vereda, no mas algunas marcas por los palos del filo, y es muy empinada ya que casi todo el tiempo uno tiene que ayudarse de los brazos y los arboles para progresar. En el campamento 3 aprovechamos para almorzar y descansar. Luego proseguimos para arriba ya que parecía que nacía un camino bastante marcado entre los pinos, pero fue de corta duración ya que luego de unos 10 minutos de progresión nos encontramos delante de una barrera de vegetación tipo cañal que ni con machetazos podíamos vencer. Salimos del camino virtual para contornarlo y supuestamente cortar por una zona más despejada pero luego de una travesía de unos 150 metros nos encontramos con el mismo problema por arriba, solo que con una pendiente todavía mayor! Después de una hora y media de lucha, y viendo que no progresábamos, decidimos regresar al campamento 3, donde esta vez establecimos campamento de verdad, y descansar para el resto del día, y atacar la chapodada el día siguiente, fresco tanto físicamente que mentalmente, y esta vez con mochila de ataque! Esta noche será la primera noche en hamaca, y rico dormiremos, además ya con la subida de unos 1000 mts quizás, el aire está más fresco por lo cual se duerme mejor. Escavamos un medio hoyo en el suelo de pino para poder hacer un fuego seguro, sin que se prenda la mitad del bosque, y así como siempre protegernos de los mosquitos que también en el bosque están hambrientos.
Día 4: día de ataque a la cumbre.
Nos levantamos temprano, y luego del desayuno, salimos con mochila de ataque, ligeros, con barras de madera de unos tres metros y nuestros dos machetes a chapodar. Durante dos horas y media, abrimos camino, primero apartando el monte con nuestra barras, y cortando los cañales aplastados, y así de poco en poco logramos progresar unos cien metros por arriba, hasta llegar a una zona donde la progresión se hizo más fácil; seguimos abriendo camino, limpiando, cortando, pasando debajo túneles de vegetación, y poco a poco la vegetación fue cambiando por pinos y roca, donde teníamos que escalar cada vez más, pero sin usar por suerte nuestro equipo de escalada. Fueron una, luego dos, y hasta cinco lomas bien separadas que tuvimos que vencer, poniéndose cada vez más empinada, más larga la loma, y el tiempo pasaba, hasta que después de más de 7 horas de esfuerzos llegamos a vencer la ultima loma, llegando así a la cumbre del Pico Bonito, era entonces las 14:30, y la felicidad, pero también el cansancio nos dominaba, haciendo que nos olvidamos de felicitarnos, disfrutando cada uno su felicidad de una manera interior, pero eso si, nos tomamos la sagrada foto de cumbre, primer cumbre en el Pico Bonito para los tres, el guía incluido, y luego amaramos nuestra bandera en lo más algo posible para que algún día nos la baje el primo Mario o cualquier primo de la federación de Honduras. Bueno esta cumbre no se hubiera logrado sin la participación activa de la naturaleza que nos proveo el liquido necesario a saciar nuestra sed; esto ocurrió porque nadie llevaba mucha agua, seguramente no lo suficiente para poder caminar unas siete horas seguidas, y cuando de casualidad escalando unas paredes bastante verticales arañando con todo roca y monte me di cuenta que algunas formaciones de vegetación me mojaban cada vez que las apretaba o agarraba. Una vez pasado la dificultad de la escalada del momento les avise a mis compañeros y fue con el más grande placer que empezamos a bajar estas formaciones para hidratarnos con un liquido algo blanco y a veces conteniendo de algunos insectos pero la sed era tal que daba igual, tomábamos estos cocteles líquidos como vasos de agua fresca, uno tras el otro, y hasta mi botella de un litro y medio llenamos de este precioso liquido, en previsión de la cena de hoy. También quiero agradecer a mi querida Roxy, porque aunque lo niegue Nono, la única comida que tuvimos durante nuestro asenso y bajada a la cumbre fueron las dos jaleas energéticas que traía y compartimos, y jugaron un papel crucial y la persecución de nuestro objetivo, ya que estoy convencido que sin ella no hubiéramos alcanzado la cumbre. Bueno gracias a estas dos cosas, y a un esfuerzo físico y mental tremendo de parte nuestra logramos nuestro objetivo. Bueno Danilo quedaba preocupado por el tiempo que nos quedaba para bajar, y no tenía ninguna ganas de pasar una noche en las afueras sin ropa, comida o agua, así que apresuro el ritmo para que nos bajáramos y eso hicimos. Por mala suerte nos extraviamos algo y perdimos unos 40 min. Antes de poder recuperar la ruta correcta, subiendo de nuevo hasta encontrar una roca de segura conocida! De allí hay que agradecerle a Danilo su habilidad para seguir o descubrir un rastro recién hecho ya que con mucha seguridad y rapidez encontró de nuevo el camino correcto y nos llevo de regreso hasta el campamento 3 llegando justo con el anochecer a las 19:00 luego de 12 horas de caminata exactas, un día muy largo y duro! Bueno ya en el campamento se tranquilizo Danilo nuestro guía, mientras yo colaba el agua gracias a mi mosquitera, y Nono se preparaba a cocinarnos los últimos chaomein, con sazón completo, y dos vasos de agua cada uno. Luego de esta frugal cena, vencido por el cansancio, y reservándonos para el día siguiente, la bajada, nos dormimos todos, algunos roncando fuerte!
Día 5: El largo regreso a casa…
Esta vez salimos sin desayunar, solo nos levantamos y desmontamos el campamento y salimos para el rio. Repartimos un poco más el peso, dándole la cuerda de escalada al Nono y el resto de material de escalada a Danilo, hasta livianita sentí la mochila! Bueno gracias a su buen conocimiento de la zona llegamos rápidamente al rio, en una hora un poco mas quizás. Allí desayunamos, pudimos hacer café, llenarnos de agua pura del rio, y en mi caso bañarme! Luego el regreso fue una larga caminata, casi un contra reloj se podría decir, sin comida más que unos pocos maní, una mitad de salchichón quizás, salimos con todo y las horas pasando sabíamos que íbamos a llegar justo antes de la noche a la casa de Reinaldo, echándonos el regreso en un día en lugar de dos días y medio a la ida! Y así fue, por segundo día consecutivo, nos echamos nuestras 12 horas de caminatas casi sin parar, pero con el mismo afán que los caballos que saben que regresan al establo! En fin llegamos a la casa y al Pitufo a eso de las 18:30 escondiéndose del Sol en el mar del Caribe. De allí procedimos a pequeños placeres como quitarse la ropa sudada, cambiarse o quitarse los zapatos o las botas, mandar al bicho a comprarnos un litro y medio de Coca bien frio y compartirlo, cenar lo último de las provisiones, y más que todo reunirnos alrededor de un café y contar nuestra aventura, y contestar las preguntas, hablar de los momentos vividos con la naturaleza, los animales y compartir el compañerismo vivido. El cansancio me hacia cerrar los ojos pero resiste hasta las 23:00 hora a la cual todo el mundo se fue a acostar, era sábado en la noche y nadie tenía que levantarse temprano el día siguiente!
Día 6: Día de negociación y regreso a ES.
Este día nos levantamos un poquito más tarde, tipo 7 am, y empezamos a desmontar y arreglar todo en el carro. De allí nos tomamos un café con toda la familia de Reinaldo y Danilo. Como a Danilo parecía darle pena empezar sobre el tema del pago, abordamos nosotros el asunto. Al principio era de 1000 lempiras por día, pero teníamos argumentos para objetarle este precio, luego se bajo a 4000 lempiras, y el Nono aburrido se levanto y alejo del asunto. Yo le seguí objetando lo de la comida y lo que habíamos gastado, y las cargadas, y le propuse 3500 lempiras lo cual acepto, así que al final le pagamos 3500 lempiras ($185) para la guiada durante 5 días, pero en total pasamos dos noches acampando en su casa y luego 5 días en la montana! De allí gastamos $70,00 ida y vuelta de gasolina, unos $15,00 extra de almuerzos (uno a la ida, otro a la vuelta), y unos $75,00 de comida comprada en el Mega. En total fueron $250,00 exactos lo que gastamos para una semana de aventura y esfuerzos! Por lo demás el regreso se paso sin nada que anotar, salimos a las 8:30 de La Ceiba, y llegue a San Salvador después de dejar al Nono en San Ignacio a las 14:30.
Si mas que agregar, atentamente,
Guillaume Laigle.




